Lomo con Membrillo y Almendras: ¡Sabor Español Dulce y Elegante!
Introducción: Un clásico español con giro dulce
El lomo con membrillo y almendras es una preparación que combina la nobleza de la carne de cerdo con la dulzura y textura del membrillo y el crujiente de las almendras. Esta receta, de raíces claramente españolas, evoca sabores de la cocina tradicional pero adaptados a mesas contemporáneas. Integrar el dulce del membrillo con la carne salada crea un contraste que conquista paladares: el membrillo aporta un matiz afrutado y una textura pastosa que se equilibra con el lomo jugoso y las almendras tostadas. En muchas regiones de España el membrillo —específicamente la pasta denominada 'membrillo'— se emplea tanto en postres como en platos salados, y su uso con carnes es una muestra del gusto por mezclar notas dulces y saladas. Esta receta es perfecta para ocasiones especiales, cenas familiares y celebraciones, ya que además de ser sabrosa presenta una estética elegante y colorida. En esta guía encontrarás una lista de ingredientes accesibles, pasos detallados para cocinar el lomo en su punto correcto, técnicas para preparar una salsa brillante de membrillo y trucos para tostar y disponer las almendras. También se incluyen variaciones para intensificar el perfil aromático con hierbas, vino o especias y recomendaciones de maridaje con vinos y acompañamientos. La preparación es sorprendentemente sencilla si se siguen las instrucciones: el resultado es un plato que rinde homenaje a la tradición española y al mismo tiempo sorprende por su delicado contraste de sabores. Si buscas una receta que combine autenticidad, textura y presentación, este lomo con membrillo y almendras es una opción excelente para tu próxima comida especial.
Historia y origen del uso del membrillo en carnes
El membrillo ha sido valorado desde la antigüedad por su aroma y su capacidad para conservarse en forma de pasta o jalea. En la península ibérica, su cultivo y su aprovechamiento datan de siglos, cuando se desarrollaron técnicas de conservación que permitían disfrutar de su sabor fuera de temporada. La pasta de membrillo —conocida también como 'dulce de membrillo' o simplemente 'membrillo'— se convirtió en un elemento común en despensas y cocinas rurales. La asociación del membrillo con carnes surge de la búsqueda de contrastes gustativos: combinar dulce y salado no solo equilibra el plato, sino que también realza matices aromáticos de la carne. En la cocina medieval y renacentista, las conservas de frutas y las jaleas se usaban para glasear carnes en banquetes, y esa tradición perdura en recetas regionales españolas donde el membrillo acompaña al cerdo, al cordero o incluso a aves. Las almendras, por su parte, tienen presencia histórica en la gastronomía mediterránea aportando grasa saludable y un crujiente distintivo. El uso conjunto de membrillo y almendras sobre lomo deriva de prácticas culinarias que buscan texturas y sabores complementarios: la densidad dulce del membrillo, la firmeza del lomo y la frescura crocante de las almendras. Con el paso del tiempo, cocineros caseros y profesionales han refinado técnicas para integrar estos ingredientes: desde salsas reducidas de membrillo hasta costras con almendras molidas. Hoy, la receta se percibe como una expresión de la cocina española que privilegia ingredientes locales y técnicas sencillas pero inteligentes, con resultados que funcionan tanto en un menú cotidiano como en platos de celebración. Al preparar este lomo con membrillo y almendras recordamos una herencia que celebra contraste, textura y sabor mediterráneo.
Ingredientes clave y dónde encontrarlos
Antes de cocinar, conviene reunir ingredientes de calidad para asegurar el mejor resultado. Para esta receta necesitarás lomo de cerdo —preferiblemente una pieza entera y magra de entre 800 g y 1,2 kg—, pasta de membrillo (dulce de membrillo) que se consigue en supermercados, tiendas gourmet o mercados locales, y almendras crudas o troceadas para tostar. La lista completa incluye: 1 pieza de lomo de cerdo (800 g–1,2 kg); 200 g de pasta de membrillo; 100 g de almendras crudas (mejor si son marconas o de calidad); 2 cucharadas de aceite de oliva virgen extra; 50 ml de vino blanco o jerez seco (opcional para desglasar); 200 ml de caldo de pollo o de verduras; 1-2 dientes de ajo; sal y pimienta al gusto; una ramita de romero o tomillo fresco; una cucharada de mantequilla para brillo; y, si prefieres, una pizca de pimentón dulce para aportar color. El membrillo puede encontrarse en formatos caseros o industriales; busca una pasta densa y de color ámbar, sin exceso de conservantes si es posible. Las almendras crudas te permiten controlar el tueste; si compras almendras ya tostadas, vigila que no estén saladas, ya que añadirían sal al plato. El caldo puede simplificarse con una pastilla diluida, aunque un caldo natural realza mucho más el sabor. El vino blanco o jerez es opcional, pero al desglasar ayuda a levantar los jugos de la carne y aporta acidez moderada que balancea la dulzura del membrillo. El romero o tomillo fresco aportan notas herbales que combinan de maravilla con cerdo y membrillo: si no tienes fresco, una pizca de hierbas secas funciona. Con estos ingredientes listos y bien seleccionados, la ejecución será mucho más sencilla y el resultado final notablemente más fino y equilibrado.
Utensilios y preparación previa del lomo
Contar con los utensilios adecuados facilita el proceso y mejora la cocción. Para esta receta necesitarás una bandeja de horno o una fuente amplia, una sartén grande con base gruesa para sellar la carne, una tabla de cortar, un buen cuchillo de chef, pinzas, y un termómetro de cocina (altamente recomendado para alcanzar el punto justo). Además, una espátula para la salsa y un colador fino serán útiles si quieres una salsa más lisa. La preparación previa del lomo incluye limpiar la pieza de exceso de grasa visible y atarla con hilo de cocina si deseas que mantenga una forma uniforme durante la cocción. Salpimenta generosamente la pieza y deja que alcance temperatura ambiente durante unos 20–30 minutos antes de cocinarla; esto favorece una cocción más uniforme. Precalienta el horno a 180 °C y prepara la sartén a fuego alto con un poco de aceite de oliva para sellar la carne. Sellar el lomo por todos sus lados atrae los jugos hacia el interior y crea una superficie dorada que aportará sabor y una estética atractiva. Si usas hierbas frescas, pica finamente unas ramitas de romero o tomillo y Úntalas sobre la superficie con un poco de aceite o colócalas en la fuente alrededor de la carne. Si decides incorporar pimentón o ajos laminados, frótalos ligeramente sobre la pieza antes de sellar. Tener el termómetro te permitirá retirar el lomo cuando la temperatura interna llegue a 62–65 °C para obtener un centro rosado y jugoso; si prefieres la carne más hecha, sube a 70 °C. Después del sellado y del horneado, deja reposar el lomo 10–15 minutos tapado con papel de aluminio; el reposo permite que los jugos se redistribuyan dentro de la carne, asegurando un corte jugoso y homogéneo. Este paso de preparación previa marca la diferencia entre un lomo seco y uno tierno y sabroso.
Proceso de cocción paso a paso y cómo hacer la salsa de membrillo
Cocinar el lomo y preparar la salsa de membrillo pueden hacerse de manera coordinada para lograr un plato con equilibrado contraste de sabores. Primero, sella la pieza de lomo: en una sartén caliente con aceite de oliva, dórala por todos los lados durante 2–3 minutos por cara hasta que tome un color uniforme. Luego, colócala en la fuente del horno y hornea a 180 °C durante 20–35 minutos dependiendo del tamaño y del punto deseado; usa el termómetro para verificar la temperatura interna (62–65 °C para jugoso, 70 °C para más hecho). Mientras la carne está en el horno, prepara la salsa de membrillo. En la misma sartén donde sellaste el lomo, añade una cucharada de mantequilla y sofríe ligeramente los ajos laminados hasta que estén fragantes. Desglasa la sartén con 50 ml de vino blanco o jerez y deja reducir un par de minutos, raspando los fondos para incorporar los jugos. Añade 200 g de pasta de membrillo troceada y 200 ml de caldo caliente; baja el fuego y cocina a fuego lento hasta que el membrillo se disuelva y la mezcla tenga consistencia de salsa. Si queda demasiado espesa, ajusta con más caldo; si queda muy líquida, deja reducir. Al final, tamiza si deseas una textura más fina y emulsiona con una cucharada de mantequilla fría para dar brillo. Ajusta la sazón con sal y pimienta y, si te apetece, una pizca de pimentón dulce o una cucharadita de mostaza para añadir complejidad. Una vez el lomo haya reposado, córtalo en medallones de grosor uniforme y napéalos con la salsa caliente de membrillo. La combinación entre el calor residual de la carne y la salsa crea un conjunto jugoso y brillante, donde cada bocado combina carne tierna con la dulzura afrutada del membrillo y, más adelante, el contraste crujiente de las almendras tostadas. Este proceso paso a paso asegura una ejecución controlada y un resultado equilibrado.
Técnicas para tostar y añadir las almendras correctamente
Las almendras son el toque crujiente que completa el plato: su textura y sabor complementan la suavidad del membrillo y la carne. Para tostar almendras correctamente y realzar su aroma, utiliza una sartén amplia a fuego medio y remueve constantemente durante 3–5 minutos hasta que estén doradas y desprendan un aroma a nuez. Evita tostar a fuego alto sin moverlas, ya que se queman rápidamente. También puedes hornearlas: extiéndelas en una bandeja y hornéalas a 170 °C durante 8–12 minutos, controlando y removiendo a mitad de tiempo. Una vez tostadas, puedes picarlas groseramente con un cuchillo para esparcir fragmentos que añadan textura. Otra opción es hacer una costra con almendras molidas: mezcla almendras picadas con pan rallado y un poco de mantequilla o aceite, presiona sobre la superficie del lomo antes de un último gratinado breve en el horno para obtener una capa crujiente. Si prefieres un contraste de sabor, carameliza las almendras con una ligera capa de azúcar moreno en una sartén, creando un toque dulce y brillante que armoniza con el membrillo. Para integrar las almendras en la salsa, reserve un puñado de almendras tostadas picadas y espolvoréalas sobre la carne justo antes de servir para mantener el crujiente. También puedes añadir unas láminas de almendra sobre cada medallón para un acabado elegante. Si alguien en la mesa tiene alergia, sustituye por pipas de calabaza tostadas o crujientes de pan para mantener textura. Controlar el tostado y el momento de incorporarlas (al final, justo antes de servir) es clave para que permanezcan crujientes y realcen el conjunto sin humedecerse con la salsa.
Consejos, variaciones y adaptaciones para dietas
Esta receta ofrece flexibilidad: puedes adaptarla a diferentes gustos y restricciones dietéticas sin perder su esencia. Para una versión más ligera, opta por una pieza de lomo magra y reduce la cantidad de mantequilla en la salsa, usando más caldo y menos grasa para emulsionar. Si quieres intensificar el sabor, añade una reducción de vino tinto o jerez a la salsa o incorpora una cucharadita de mostaza de Dijon para dar profundidad. Para un perfil más especiado, un toque de canela o clavo molido (con moderación) complementa bien el membrillo. Para dietas bajas en carbohidratos, ten en cuenta que la pasta de membrillo contiene azúcares; puedes preparar una salsa con menor proporción de membrillo y aumentar el componente ácido con zumo de limón o vinagre de Jerez, y añadir un edulcorante natural apto para cocinar si es necesario. Para alérgicos a los frutos secos, sustituye las almendras por semillas tostadas como las de girasol o calabaza para mantener el crocante. Si prefieres una alternativa vegetariana que respete la idea de contrastes, prueba filetes gruesos de berenjena asada o un seitan marinado y acompáñalos con la salsa de membrillo y almendras (o su sustituto). Para una presentación más festiva, sirve el lomo sobre una cama de puré de patatas cremoso, boniato asado o cuscús con hierbas; las texturas y colores realzan el plato. Conservación: guarda la carne y la salsa por separado en recipientes herméticos en el refrigerador hasta 3 días; recalienta suavemente en horno o baño maría para preservar jugosidad. Estos consejos y variaciones garantizan que la receta sea versátil: puedes mantener su carácter tradicional o experimentar para ajustarla a preferencias y necesidades actuales.
Maridaje, guarniciones y cómo servir este plato
El maridaje adecuado realza los sabores del lomo con membrillo y almendras. Para vinos, un tinto joven de buena acidez como un Tempranillo riojano o un Garnacha aporta fruta y taninos suaves que equilibran la dulzura del membrillo, mientras que un blanco seco con cuerpo, como un Verdejo o un Albariño con ligera crianza, funciona si buscas un contraste más fresco. Un Jerez seco también es una opción clásica que complementa las notas del membrillo y el plato en general. En cuanto a guarniciones, purés suaves (patata o boniato), verduras asadas (zanahoria, chirivía, cebolla), o una ensalada de hojas verdes con vinagreta cítrica aportan contraste textural y cromático. Para servir, corta el lomo en medallones uniformes y coloca una cucharada generosa de salsa de membrillo sobre cada porción, espolvoreando almendras tostadas encima para textura. Añade un toque de hierbas frescas picadas —perejil o cebollino— para color y frescura. Presenta el plato en una fuente amplia si lo sirves a la mesa o emplata individualmente con la guarnición a un lado y unas gotas de aceite de oliva virgen extra de calidad alrededor para brillo. Recomendaciones de temperatura: sirve la carne caliente y la salsa a temperatura cálida; evita salsas demasiado frías que enfríen el conjunto. Para ocasiones especiales, añade pequeños montículos de membrillo más firme en cubos como acompañamiento para que los comensales encuentren la textura original del membrillo además de la salsa. Estos detalles convierten una receta sencilla en una experiencia culinaria completa, donde maridaje y presentación realzan la combinación de sabores tradicionales.
Presentación final, conservación y recomendaciones para recalentar
La presentación final es clave para transmitir la elegancia de este plato. Dispón los medallones de lomo en abanico sobre el plato, napéalos con la salsa de membrillo brillante y corona con almendras tostadas picadas para aportar contraste visual y crujiente. Añade un ramito pequeño de romero o una hoja de perejil para color. Sirve inmediatamente para que la carne esté caliente y las almendras mantengan su textura. Si te sobra lomo o salsa, guarda ambos por separado en recipientes herméticos: la carne en la nevera hasta 3 días y la salsa de membrillo hasta 5 días por su contenido de azúcar que ayuda a conservarla. Para congelar, es mejor cortar la carne en medallones individuales, envolverlos bien y congelarlos hasta 2 meses; la salsa se congela bien en porciones. Al recalentar, evita microondas que pueden resecar la carne; lo ideal es calentar la salsa a fuego lento y añadir los medallones en una bandeja en horno a 150–160 °C durante 10–15 minutos hasta que se templen, o calentar al baño maría para preservar jugosidad. Otra técnica efectiva es recalentar en una sartén tapada a fuego suave con unas cucharadas de caldo o agua para generar vapor y evitar que la carne pierda humedad. Si buscas servir la receta en una celebración y anticiparte, puedes preparar la salsa y las almendras el día anterior; solo ten en cuenta terminar la pieza de lomo el día de servicio para lograr su mejor textura. Con estos cuidados en presentación, conservación y recalentado, disfrutarás del lomo con membrillo y almendras como si se hubiera servido al instante en cada ocasión.
Lomo con Membrillo y Almendras: ¡Sabor Español Dulce y Elegante!
Receta tradicional de lomo con membrillo y almendras: paso a paso, ingredientes, consejos y maridaje para un plato dulce y elegante.
Tiempo total
155
Porciones
6-8
Calorías
380 kcal
Ingredientes
- 1.5 kg de lomo de cerdo 🥩
- 3 dientes de ajo machacados 🧄
- Sal y pimienta negra al gusto 🧂
- Aceite de oliva para cocinar 🫒
- Ramitas de romero fresco para decorar 🌿
- 200 g de dulce de membrillo (pasta) 🍐
- 1 taza (250 ml) de jerez seco 🍷
- 2 cucharadas de miel 🍯
- 1 cucharadita de canela molida 🌰
- 100 g de almendras fileteadas tostadas 🌰
Instrucciones
- 1. Saca el lomo del frigorífico 30 minutos antes de cocinar para que alcance temperatura ambiente.
- 2. Frota el lomo por todos los lados con los dientes de ajo machacados, y sazona generosamente con sal y pimienta negra. Reserva.
- 3. Prepara el glaseado de membrillo: corta el dulce de membrillo en cubos pequeños para facilitar su derretido.
- 4. En una cacerola pequeña a fuego medio-bajo, mezcla el dulce de membrillo, el jerez seco, la miel y la canela molida. Cocina removiendo con cuchara de madera durante 5 a 8 minutos hasta conseguir una salsa homogénea, suave y ligeramente espesa con textura de jarabe. Si queda muy espeso, añade un poco más de jerez. Retira del fuego y reserva.
- 5. Tuesta las almendras fileteadas en una sartén seca a fuego medio, removiendo constantemente durante 3 a 5 minutos hasta que estén ligeramente doradas y aromáticas. Retira y reserva.
- 6. Calienta aceite de oliva en una sartén grande a fuego medio-alto y sella el lomo por todos los lados durante 3 a 4 minutos por cada lado hasta que esté dorado uniformemente.
- 7. Precalienta el horno a 175°C.
- 8. Coloca el lomo sellado en una fuente para horno.
- 9. Con una brocha de cocina, cubre el lomo con aproximadamente la mitad del glaseado de membrillo. Espolvorea la mitad de las almendras tostadas sobre el glaseado donde se pegarán.
- 10. Hornea el lomo durante unos 70 minutos, o hasta que la temperatura interna alcance 63-65°C en el centro.
- 11. Cada 15 a 20 minutos durante el horneado, baña el lomo con el glaseado restante para crear una corteza brillante y caramelizada que mantiene la jugosidad.
- 12. Añade gradualmente las almendras tostadas restantes durante los últimos 30 minutos de horneado para intensificar el sabor y textura.
- 13. Retira el lomo del horno y cúbrelo con papel aluminio. Déjalo reposar durante 10 minutos antes de cortarlo.
- 14. Corta el lomo en medallones de aproximadamente 2 cm de grosor con un cuchillo afilado.
- 15. Dispón los medallones en una fuente de servir, rocía con los jugos caramelizados del horno y espolvorea las almendras tostadas restantes.
- 16. Decora con ramitas de romero fresco para dar aroma y color.
- 17. Sirve acompañado de puré de patatas, arroz blanco o verduras asadas para completar el plato.