Salmón al horno con papas y espárragos

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08 noviembre 2025
4.1 (10)
Salmón al horno con papas y espárragos
40
Tiempo total
4
Porciones
450 kcal
Calorías

Introducción: por qué esta receta funciona

El salmón al horno con papas y espárragos es una receta clásica que equilibra sabores, texturas y beneficios nutricionales, perfecta tanto para una cena familiar como para una comida ligera. La combinación de la grasa saludable del salmón, la textura cremosa de las papas y el crujiente tierno de los espárragos crea un plato completo y satisfactorio. Además, cocinar al horno permite mantener la humedad del pescado y concentrar los sabores sin necesidad de frituras, lo que convierte este plato en una opción saludable y fácil de preparar. Esta receta está pensada para aprovechar ingredientes sencillos que puedes encontrar en cualquier mercado local y adaptar según la temporada: puedes usar papas pequeñas nuevas en primavera, o papas más firmes en otoño. Los espárragos aportan un toque vegetal y fresco que corta la riqueza del salmón, y las hierbas y cítricos como el limón resaltan la delicadeza del pescado. En esta guía encontrarás una lista de ingredientes con cantidades orientativas para 4 porciones, instrucciones paso a paso para el preludio, la cocción y el emplatado, además de consejos para variar la receta según tus preferencias (por ejemplo, cambiar hierbas, usar mantequilla clarificada o aceite de oliva, añadir especias) y sugerencias de acompañamientos. También incluimos recomendaciones para conservar y recalentar sin perder textura, y notas nutricionales para quienes vigilan calorías y macro nutrientes. Con un tiempo total de preparación y cocción razonable, esta receta es ideal para quienes buscan un plato que combine rapidez, salud y gran sabor, manteniendo la presentación atractiva para invitados o comidas especiales.

Reunir ingredientes: lista y cómo elegirlos

Antes de comenzar a cocinar, es fundamental reunir ingredientes frescos y de calidad. Para 4 personas, recomendamos: 4 filetes de salmón (aprox. 150-180 g cada uno), 600-800 g de papas pequeñas (tipo nuevas o papas para horno), 400 g de espárragos verdes, 2 cucharadas de aceite de oliva virgen extra, 1 limón (ralladura y jugo), 2-3 dientes de ajo, sal marina y pimienta negra recién molida, 1 cucharadita de tomillo o eneldo fresco, y opcionalmente una cucharada de mantequilla o aceite de limón para terminar. Al elegir el salmón, prioriza frescura: la carne debe ser firme, de color rosado brillante y sin olores fuertes. Si puedes, compra salmón salvaje o certificado (por ejemplo, con etiquetas de pesca sostenible); si optas por salmón de piscifactoría, busca proveedores confiables. Para las papas, las variedades pequeñas o nuevas son ideales porque se cocinan uniformemente y ofrecen una textura cremosa sin deshacerse. Las papas más grandes pueden cortarse en cuñas o rodajas de 1–2 cm para asegurar una cocción uniforme junto al salmón. Los espárragos deben ser firmes, de color verde intenso y con puntas cerradas; si son muy gruesos, pélalos ligeramente en la base para evitar fibras duras. El aceite de oliva extra virgen aporta sabor y ayuda a dorar las verduras; la mantequilla puede usarse para un acabado más rico. Las hierbas frescas como el eneldo o el tomillo combinan excelentemente con el salmón; el eneldo es clásico por su frescura, mientras que el tomillo aporta notas terrosas. Finalmente, el limón es esencial: su acidez realza el sabor del pescado. Tener todos los ingredientes a mano y preparados antes de empezar (mise en place) acelerará el proceso y garantizará resultados consistentes.

Preparación previa: cortes, sazonado y tiempo

La preparación previa es clave para que el salmón, las papas y los espárragos se cocinen de manera uniforme. Empieza lavando bien las papas y, si son muy grandes, córtalas en cuñas o rodajas de 1 a 2 cm de grosor para que terminen pasando el mismo tiempo en el horno que el salmón. Si usas papas pequeñas nuevas, puedes dejarlas enteras o cortarlas por la mitad. Sécalas y mézclalas con una cucharada de aceite de oliva, una pizca generosa de sal, pimienta y, si deseas, una pizca de pimentón dulce o ajo en polvo para aportar color y sabor. Hornéalas primero si son muy firmes: una pre-cocción de 15–20 minutos a 200 °C (392 °F) ayuda a que estén tiernas por dentro y crujientes por fuera cuando agregues el salmón. Mientras se precocinan las papas, prepara el salmón: sécalo con papel absorbente y revisa si necesitas retirar espinas residuales. Sazona cada filete con sal y pimienta por ambos lados, un poco de ralladura de limón y una cucharadita de hierbas finamente picadas (eneldo o tomillo). Para mayor jugosidad, puedes pincelar ligeramente el salmón con aceite de oliva o una mezcla de aceite y zumo de limón. Los espárragos se lavan y se recortan las partes más duras de la base (dobla la punta y donde se rompa de forma natural indica la parte fibrosa). Si tus espárragos son muy finos, se cocinan en el mismo tiempo que el salmón; si son más gruesos, puedes blanquearlos 2 minutos en agua hirviendo y luego sumergirlos en agua fría para conservar el color y acelerar la cocción en horno. Precalienta el horno a 200 °C (392 °F) y prepara una bandeja forrada con papel de horno o una capa ligera de aceite para evitar que se pegue. Tener un temporizador y un termómetro de cocina a mano ayudará a conseguir el punto perfecto: el salmón debe alcanzar una temperatura interna de 52–57 °C para quedar jugoso y ligeramente rosado en el centro.

Cocción en el horno: pasos detallados para un salmón perfecto

Cocción en el horno: pasos detallados para un salmón perfecto

La cocción en el horno permite obtener un salmón tierno y unas papas crujientes con un mínimo esfuerzo. Si has pre-cocinado las papas, sácalas del horno tras los primeros 15–20 minutos; si no, colócalas primero y hornea 10–15 minutos antes de añadir el pescado para asegurar que se terminen al mismo tiempo. Distribuye las papas en una sola capa en la bandeja, dejando espacio para los filetes de salmón. Coloca los filetes con la piel hacia abajo (si tienen piel) para que actúe como barrera y preserve la humedad. Añade los espárragos junto a las papas o en una bandeja separada, rociando con aceite, sal y pimienta. Para aromatizar, coloca una rodaja de limón sobre cada filete y espolvorea hierbas frescas o secas; un poco de ajo laminado encima aporta profundidad de sabor. Hornea todo junto a 200 °C durante 10–14 minutos, dependiendo del grosor del salmón: filetes de 2–3 cm necesitan aproximadamente 10–12 minutos, mientras que piezas más gruesas pueden requerir 13–15 minutos. Evita sobrecocinar: el salmón debe quedar jugoso y desmenuzarse con un tenedor, pero no seco. Si deseas un exterior ligeramente dorado, puedes terminar con 1–2 minutos de grill (broil) a alta temperatura, vigilando atentamente para que no se queme. Para controlar la cocción de forma más precisa, utiliza un termómetro de cocina: una lectura interna de 52–57 °C indica un punto jugoso y seguro. Los espárragos estarán tiernos-crujientes cuando se puedan pinchar con facilidad y con un color verde vivo; las puntas pueden dorarse ligeramente. Si horneas todo en una sola bandeja, deja suficiente espacio entre los ingredientes para que el aire circule; esto favorece el dorado. Al sacar la bandeja del horno, deja reposar el salmón un par de minutos antes de servir para que los jugos se redistribuyan. Para un toque final, rocía con jugo de limón fresco y unas gotas de aceite de oliva virgen extra o un poco de mantequilla derretida sobre las papas y espárragos para realzar aromas y brillo.

Consejos y trucos para lograr textura y sabor ideales

Conseguir el punto perfecto en el salmón y que las papas queden crujientes mientras los espárragos mantienen su textura requiere algunos trucos prácticos. Primero, controla la temperatura del horno: 200 °C es ideal para dorar sin secar, pero cada horno es distinto; conocer tu equipo ayuda a ajustar tiempos. Siempre seca el salmón antes de sazonar para mejorar el dorado. Si el filete tiene piel y te gusta crujiente, asegúrate de que la piel esté lo más seca posible y calienta la bandeja en el horno unos minutos antes de colocar el pescado; esto ayuda a que la piel se selle. Para las papas, un pequeño truco para aumentar el crujiente es cocinarlas ligeramente en agua con sal y escurrirlas, agitar para asperearlas y luego rociar con aceite antes de hornear; esa superficie rugosa atrapa mejor la grasa y forma costra dorada. El uso de aceite de oliva virgen extra aporta sabor, pero para un dorado extra puedes mezclar con una cucharada de mantequilla derretida. El timing entre ingredientes es crucial: las papas suelen necesitar mayor tiempo, así que calcula si prehornear o cortar más pequeñas las piezas. Para los espárragos, un golpe de agua fría tras un escaldado breve mantiene su color. En cuanto a condimentos, el limón fresco combinado con hierbas frescas como eneldo, perejil o tomillo realza el salmón sin taparlo; evita salsas muy pesadas que opaquen su sabor. Si prefieres un perfil más ahumado, añade pimentón ahumado o una cucharadita de miso diluido en mantequilla para pincelar. Para comprobar la cocción sin termómetro, revisa la opacidad: el centro debe pasar de translúcido a opaco pero aún jugoso. Por último, no sobrecargues la bandeja: si los ingredientes están muy apretados, se cocinan al vapor en lugar de dorarse. Espaciarlos y, si es necesario, usar dos bandejas mejora la textura final.

Variaciones y acompañamientos para adaptar la receta

Esta receta es una base excelente que admite múltiples variaciones según gustos, temporada o ingredientes disponibles. Si quieres un toque mediterráneo más marcado, añade aceitunas negras deshuesadas, tomates cherry cortados por la mitad y un chorrito de vinagre balsámico reducido antes de servir. Para una versión asiática, prepara una marinada ligera con salsa de soja, jengibre rallado, ajo y un poco de miel; marina el salmón 15–30 minutos (no más para evitar que la textura cambie) y acompaña con espárragos salteados con semillas de sésamo. Si buscas reducir carbohidratos, sustituye las papas por coliflor troceada o batata en rodajas finas para un sabor dulce y textura cremosa. Otra opción es convertir el plato en una cazuela: corta el salmón en trozos grandes y mezcla con las papas y espárragos en una fuente, añadie crema ligera o yogur griego mezclado con mostaza y hierbas, y hornea hasta que todo quede integrado y ligeramente gratinado. Para los amantes del picante, espolvorea una mezcla de chile en polvo y limón o añade rodajas de jalapeño a las papas. En cuestión de acompañamientos, una ensalada verde con vinagreta de limón equilibra la riqueza del pescado; también funciona un arroz integral al limón o quinoa con hierbas para una opción más saciante. Si prefieres salsas, una salsa de yogur con eneldo y pepino (tipo tzatziki ligero) o una emulsión de limón y alcaparras (salsa de mantequilla alcaparrada pero ligera) complementan el salmón sin abrumarlo. Para presentaciones festivas, sirve porciones sobre una base de puré suave de patata o de chirivía y coloca el filete encima con los espárragos cruzados para estética. Estas variaciones permiten que la receta se adapte a dietas, estaciones y preferencias, manteniendo como eje central la sencillez y la frescura de los ingredientes.

Presentación final y emplatado: cómo impresionar con poco esfuerzo

Presentación final y emplatado: cómo impresionar con poco esfuerzo

La presentación eleva cualquier plato casero a una experiencia especial. Para emplatar el salmón al horno con papas y espárragos de manera atractiva, comienza con una base ordenada: coloca una porción de papas en el centro o ligeramente hacia un lado del plato, formando una cama que sostenga el filete. Coloca el filete de salmón encima con la piel hacia abajo si la has dejado, y acomoda varios espárragos cruzados o paralelos junto al pescado. Añade elementos de contraste: unas rodajas finas de limón dispuestas junto al salmón, unas hojas de perejil o eneldo fresco, y si deseas, unos hilos de aceite de oliva virgen extra o una pequeña cucharada de mantequilla cítrica derretida sobre el pescado para brillo. Para un acabado moderno, emplea una pincelada de puré ligero (por ejemplo, puré de coliflor o de patata con mantequilla) con una espátula antes de colocar los ingredientes encima. Si buscas color, incorpora tomates cherry asados o unas láminas finas de rábano para un contraste vibrante. La textura también importa: espolvorea unas escamas de sal marina y pimienta recién molida sobre el salmón justo antes de servir para realzar el sabor y añadir un crujiente sutil. Un toque de acidez final con unas gotas de jugo de limón incrementa la frescura; si te gusta, una reducción ligera de vinagre balsámico puede aportar matices dulces y complejos. Para servir en reuniones, monta bandejas con porciones individuales ordenadas y decora con ramitas de hierbas; esto facilita que cada comensal reciba una porción visualmente atractiva. Recuerda que menos es más: evita saturar el plato con demasiados elementos y deja que el salmón sea el protagonista. Un emplatado cuidado transmite atención y mejora la experiencia de degustación, incluso cuando la receta es sencilla.

Conservación, recalentar y tiempo de almacenamiento

Saber conservar y recalentar correctamente el salmón, las papas y los espárragos prolonga su disfrute sin perder calidad. Guarda las sobras en recipientes herméticos y refrigera dentro de las primeras dos horas tras cocinar. En el refrigerador, consume en un plazo de 2 a 3 días para mantener textura y seguridad alimentaria; el pescado es perecedero y es importante no exceder este intervalo. Para congelar, separa porciones en envases aptos para congelador o bolsas de vacío; el salmón cocido y las papas pueden conservarse hasta 2–3 meses, aunque la calidad de los espárragos tiende a degradarse más rápidamente, así que considera congelarlos por separado o comerlos frescos. Al recalentar, el objetivo es calentar sin resecar: la mejor opción es usar el horno a baja temperatura (aprox. 150–160 °C) cubriendo ligeramente el salmón con papel de aluminio para retener humedad, durante unos 10–15 minutos según el grosor. Alternativamente, calentar en sartén a fuego medio-bajo con un chorrito de aceite o mantequilla puede ayudar a recuperar algo de textura exterior; evita usar el microondas si buscas mantener la textura original, aunque es viable para porciones pequeñas con tiempos cortos y usando una tapa para mantener vapor. Para las papas, un golpe de calor en horno o en sartén revivirá su corteza; añadir unas gotas de aceite y calentar a temperatura alta unos minutos ayuda a recobrar crocancia. Los espárragos recalentados tienden a ablandarse, por lo que es preferible consumirlos frescos, pero si te quedan, saltéalos brevemente a fuego alto con un poco de aceite para mantener cierta textura. Siempre verifica olor y aspecto antes de consumir sobras; si notas olores extraños, textura viscosa o coloración inusual, descarta el alimento. Etiqueta tus recipientes con fecha para llevar un control y planifica las porciones para minimizar desperdicio. Con un manejo adecuado, podrás disfrutar de las sobras con buena calidad y seguridad.

Salmón al horno con papas y espárragos

Salmón al horno con papas y espárragos

Receta fácil y saludable de salmón al horno con papas y espárragos: pasos detallados, tiempos, consejos y variaciones para una cena sabrosa y nutritiva.

Tiempo total

40

Porciones

4

Calorías

450 kcal

Ingredientes

  • 4 filetes de salmón 🐟
  • 500 g de papas pequeñas 🥔
  • 250 g de espárragos frescos 🌿
  • 3 cucharadas de aceite de oliva 🫒
  • 2 dientes de ajo picados 🧄
  • Jugo de 1 limón 🍋
  • Sal y pimienta al gusto 🧂
  • 1 cucharadita de pimentón dulce 🌶️
  • Ramitas de eneldo fresco para decorar 🌿

Instrucciones

  1. 1. Precalienta el horno a 200°C (390°F). Lava bien las papas y córtalas por la mitad para que se cocinen uniformemente.
  2. 2. En una bandeja para hornear, mezcla las papas con 2 cucharadas de aceite de oliva, el ajo picado, sal, pimienta y el pimentón dulce hasta que estén bien impregnadas.
  3. 3. Hornea las papas durante 20 minutos para que comiencen a ablandarse y tomen color.
  4. 4. Mientras tanto, lava los espárragos y corta la parte dura del tallo para que sean tiernos al comer.
  5. 5. En un bol, mezcla los espárragos con la cucharada restante de aceite de oliva, el jugo de limón, sal y pimienta al gusto.
  6. 6. Pasados los 20 minutos, saca la bandeja del horno y coloca los filetes de salmón encima de las papas, procurando que queden bien distribuidos.
  7. 7. Coloca los espárragos alrededor de los filetes de salmón para que se cocinen al mismo tiempo.
  8. 8. Hornea todo junto durante 15-20 minutos más, hasta que el salmón esté completamente cocido y se desmenuce fácilmente al tocarlo con un tenedor.
  9. 9. Retira la bandeja del horno y sirve el plato caliente. Decora con ramitas de eneldo fresco para un toque aromático y visual atractivo.
  10. 10. Disfruta de este plato delicioso, nutritivo y lleno de sabor y color. Buen provecho.

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