Crema de Champiñón

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08 noviembre 2025
3.8 (20)
Crema de Champiñón
40
Tiempo total
4
Porciones
150 kcal
Calorías

Introducción: ¿Por qué preparar una crema de champiñón?

La crema de champiñón es un clásico reconfortante que aúna sabor, textura y versatilidad. Es ideal como primer plato en comidas familiares, cenas con amigos o incluso como parte de un menú más elaborado. Los champiñones aportan un sabor umami que se intensifica con una cocción adecuada y una buena base de cebolla o puerro, mientras que la crema aporta suavidad y redondea el conjunto. En su versión tradicional se usa nata para cocinar, pero también existen alternativas ligeras y veganas con leche vegetal o crema de anacardos. Esta receta que presentamos está pensada para ser clara, replicable por cocineros principiantes y fácil de adaptar a dietas especiales. Además, explicamos variantes, consejos para elegir los mejores champiñones y trucos para obtener una textura sedosa sin necesidad de equipos profesionales. Desde cómo limpiar correctamente los hongos, hasta el punto perfecto de sal y pimienta, cada paso busca maximizar el sabor. También abordamos ideas para presentarla y acompañamientos sugeridos, como crujientes de pan, brochetas de setas salteadas o un chorrito de aceite de trufa para ocasiones especiales. La crema de champiñón puede convertirse en un comodín de la cocina: rápida, económica y con muchas posibilidades de personalización. Si buscas una sopa cremosa, rica en aroma y con un acabado profesional desde tu propia cocina, esta receta te guiará paso a paso para lograrlo. Lee atentamente los ingredientes y prepárate para disfrutar de una crema que reconforta en cualquier estación del año.

Ingredientes para 4 raciones — selección y notas

Ingredientes para 4 raciones — selección y notas

Para preparar una crema de champiñón para cuatro personas conviene equilibrar cantidad y concentración de sabor. A continuación los ingredientes básicos y las notas sobre posibles sustituciones y ajustes de cantidad: - Champiñones frescos: 600–700 g. Elige champiñones blancos o portobello para un sabor más intenso; mixtos (shiitake, ostra) aportan complejidad. - Cebolla o puerro: 1 mediana (aprox. 150 g). El puerro da una dulzura más sutil; la cebolla aporta mayor carácter. - Ajo: 1–2 dientes según preferencia. - Aceite de oliva virgen extra o mantequilla: 30–40 g (2–3 cucharadas). Para versión vegana usar aceite. - Harina: 1 cucharada (opcional) para espesar ligeramente; puede omitirse si se usa nata o puré de patata. - Caldo: 800 ml. Usar caldo de verduras o de pollo según preferencia; para mayor sabor, usa caldo casero reducido. - Nata para cocinar o leche evaporada: 150–200 ml; para versión vegana usa crema de anacardos o leche de avena espesa. - Sal y pimienta negra al gusto. - Opcionales: vino blanco (50 ml) para desglasar y realzar sabores; tomillo fresco o perejil; nuez moscada en una pizca; unas gotas de aceite de trufa para finalizar. - Garnición: croutons, perejil picado, champiñones laminados salteados, semillas tostadas o unas gotas de crema. Consejos de compra: busca champiñones firmes, sin manchas oscuras ni humedad excesiva; consúmelos dentro de 3–4 días tras la compra. Si empleas champiñones silvestres, asegúrate de su origen y limpieza. Para un sabor más profundo, puedes asar una parte de los champiñones en el horno antes de incorporarlos al caldo, lo que aporta notas ahumadas y caramelizadas. Las cantidades permiten ajustar el espesor final: más caldo dará una sopa ligera; menos caldo y más nata, una crema densa y sedosa. Conserva los ingredientes refrigerados hasta su uso para mantener la máxima frescura y aroma.

Utensilios y preparación previa: lo que necesitas antes de empezar

Antes de comenzar a cocinar conviene tener a mano los utensilios adecuados para agilizar el proceso y garantizar un resultado uniforme. Los básicos son: - Una cazuela de fondo grueso de 20–24 cm de diámetro o una olla mediana: facilita una cocción homogénea y evita que la mezcla se pegue. - Sartén antiadherente o de acero inoxidable para saltear (opcional si quieres dorar algunas láminas para garnición). - Tabla de cortar y buen cuchillo de chef para laminar y trocear los champiñones y picar la cebolla y el ajo. - Colador o espumadera para retirar impurezas del caldo si fuera necesario. - Batidora de mano (minipimer) o batidora de vaso para triturar la crema hasta obtener una textura sedosa. Alternativamente, un pasapurés ofrecerá una textura ligeramente más rústica. - Cucharas medidoras y una taza medidora para precisión en las cantidades. - Recipientes para almacenar si piensas conservar. Preparación previa de ingredientes: limpia los champiñones con un paño húmedo o un pincel de cocina. Evita lavarlos bajo agua corriente por largo tiempo porque absorben humedad; si están muy sucios, enjuágalos brevemente y sécalos con papel. Corta las partes más terrosas del pie y lamina o trocea según prefieras: láminas para un resultado más aromático al saltearlas, trozos para textura más consistente. Pica finamente la cebolla o el puerro y lamina el ajo. Si utilizarás vino blanco para desglasar, mide la cantidad y ten el recipiente listo. Ten el caldo caliente en una jarra para añadirlo caliente a la preparación y mantener la cocción constante. Si buscas una versión más ligera, prepara la nata o sustituto vegetal con antelación mezclado con un poco de caldo caliente para que no se corte al incorporarlo. tener todo en orden antes de encender el fuego acelera la cocina y reduce riesgos de quemaduras o sobrecocción.

Preparación paso a paso: técnica para una crema de textura perfecta

Preparación paso a paso: técnica para una crema de textura perfecta

Paso 1 — Salteado inicial: Calienta la cazuela a fuego medio y añade el aceite o la mantequilla. Cuando esté caliente, incorpora la cebolla o el puerro picado y una pizca de sal; rehoga hasta que esté translúcido y ligeramente dorada, aproximadamente 6–8 minutos. Esto desarrolla azúcares que mejoran el sabor. Añade el ajo picado y saltea un minuto más sin que se dore en exceso para evitar amargor. Paso 2 — Añadir los champiñones: Sube un poco el fuego y añade los champiñones troceados. Si prefieres, separa algunas láminas para saltear aparte y usarlas como garnición al final. Cocina los champiñones hasta que reduzcan su volumen y suelten sus jugos; deja que evaporaren para concentrar sabor. Si empleas vino blanco, vierte los 50 ml y deja que reduzca casi por completo, raspando el fondo para despegar los restos caramelizados. Paso 3 — Espesar y base de caldo: Si deseas un ligero espesor extra, incorpora una cucharada de harina y cocina un par de minutos para eliminar sabor a crudo; no es obligatorio. Vierte el caldo caliente poco a poco, removiendo para integrar. Lleva a ebullición suave y reduce el fuego para que la mezcla cueza a fuego lento 12–15 minutos, permitiendo que los sabores se fusionen. Paso 4 — Triturar hasta sedosidad: Retira del fuego y, con una batidora de mano, tritura la mezcla hasta obtener una textura homogénea y sedosa. Si usas batidora de vaso, deja enfriar unos minutos y procesa por tandas evitando quemaduras. Para una versión muy fina, pasa la crema por un colador fino o chino. Paso 5 — Ajuste y acabado cremoso: Añade la nata o sustituto vegetal y mezcla suavemente, calienta sin llegar a hervir para evitar que la nata se corte. Ajusta de sal y pimienta y añade una pizca de nuez moscada si te gusta. Si la crema queda demasiado espesa, ajusta con caldo adicional hasta la consistencia deseada. Rehoga brevemente las láminas de champiñón reservadas en una sartén con unas gotas de aceite y sal para que queden doradas y crujientes; serán una guarnición ideal. Paso 6 — Reposo breve: Deja reposar la crema 5 minutos antes de servir para que los aromas se asienten y la temperatura sea adecuada. Siguiendo estos pasos obtendrás una crema de textura uniforme, sabor profundo y acabado profesional.

Consejos, sustituciones y variaciones para personalizar la receta

La crema de champiñón admite muchas variaciones que permiten adaptarla a gustos, limitaciones dietéticas o estacionalidad. Aquí algunas ideas útiles y sus efectos en sabor y textura: 1) Versión vegana: sustituye la nata por crema de anacardos (remojar y triturar anacardos con caldo hasta obtener una crema), leche de coco ligera o leche de avena espesa. Usa aceite en lugar de mantequilla y asegúrate de que el caldo sea vegetal. 2) Más umami: incorpora champiñones secos rehidratados (como porcini) mezclando el líquido de remojo colado al caldo principal; potenciarás el sabor sin añadir sal. 3) Toque ahumado o más intenso: saltea una parte de los champiñones a fuego alto hasta que se doren intensamente o ásalos en el horno previamente para notas caramelizadas. 4) Sin gluten: omite la harina o usa una cucharada de maicena disuelta en un poco de caldo frío para espesar si es necesario. 5) Cremas ligeras: reduce la cantidad de nata y aumenta el caldo o emplea yogur natural templado justo antes de servir (no hervir para evitar corte). 6) Aromatizaciones: el tomillo, el romero o el perejil fresco aportan matices; añádelos al final para mantener su frescura. Un toque de jerez o vino blanco al desglasar añade acidez y brillo. 7) Añadidos proteicos: para convertirla en plato único, suma trozos de pollo desmenuzado, lentejas cocidas o garbanzos tostados como guarnición crujiente. 8) Texturas: reserva algunos champiñones salteados para dar contraste; también puedes incorporar chips de jamón serrano (si no se busca versión vegana) o pipas tostadas para un crujiente interesante. 9) Presentación elegante: unas gotas de aceite de trufa, crema reducida o un carpaccio de champiñones finos ofrecen un acabo gourmet. Recuerda siempre probar y ajustar sal y acidez, ya que los sustitutos y caldos comerciales varían en salinidad. Guarda notas de las combinaciones que mejor funcionen para repetir tus versiones favoritas.

Conservación, congelación y cómo recalentar sin perder textura

Saber conservar y recalentar la crema de champiñón preservando su textura y sabor es esencial para aprovechar las sobras o preparar con antelación. Conservación en frío: una vez la crema esté fría, guárdala en un recipiente hermético en el frigorífico. Manténla hasta 3–4 días; pasado ese tiempo la calidad sensorial puede disminuir. Evita dejar la crema a temperatura ambiente más de dos horas por razones de seguridad alimentaria. Congelación: la crema de champiñón se puede congelar, pero la presencia de nata láctea puede afectar la textura al descongelarse. Para mejores resultados, congela la crema sin la nata y añade la nata o sustituto fresco al recalentar. Divide en porciones (250–350 ml) en bolsas o recipientes aptos para congelador y consérvala hasta 2–3 meses. Descongelación: descongela en el frigorífico durante 12–24 horas. Para un descongelado más rápido, utiliza el microondas en modo descongelación o coloca la bolsa sellada en un baño de agua fría cambiando el agua cada 30 minutos. Recalentado suave: calienta la crema a fuego lento en una cazuela, removiendo frecuentemente para evitar que se pegue o se separe. Añade un chorrito de caldo o agua si la textura está algo gelatinosa tras la congelación. Si añadiste nata antes de congelar y observas separación (fat split), incorpora un poco de leche caliente y emulsiona con una batidora de mano hasta recuperar la textura. Para una textura aún más sedosa, pasa la crema por la batidora tras calentar y luego filtra por un colador chino. Evita hervir con fuerza después de añadir la nata para impedir que se corte. Congelar en cubiteras para disponer de pequeñas porciones también es práctico para salsas o para aligerar porciones de sopa. Etiqueta siempre con fecha y contenido para controlar la frescura.

Presentación, guarniciones y maridaje: cómo servir la crema de champiñón

Presentación, guarniciones y maridaje: cómo servir la crema de champiñón

La presentación transforma una crema casera en un plato memorable. Para servir la crema de champiñón con estilo, sigue estas sugerencias de emplatado, guarniciones y maridaje que realzan sabores y texturas: Emplatado: sirve la crema en platos hondos o cuencos precalentados para mantener la temperatura. Usa un cucharón para obtener una superficie lisa y uniforme. Para presentaciones más elegantes, vierte en el centro y crea un remolino con la cuchara para un efecto visual. Guarniciones crujientes: contrastar la textura cremosa con algo crujiente eleva el plato. Prueba croutons de pan rústico tostado con ajo y aceite, chips finas de jamón crujiente, semillas de calabaza tostadas o crocantes de parmesano (tuile de queso) para una versión no vegana. Champiñones salteados: laminar algunos champiñones y saltearlos con mantequilla y tomillo hasta dorar aporta un topping sabroso y visualmente atractivo. Toques finales: unas hojas de perejil fresco o cebollino picado añaden color y frescura; unas gotas de aceite de trufa o un hilo de crema reducida aportan un acabado gourmet. Pan y acompañamientos: un buen pan rústico, baguette tostada o pan de semillas son acompañamientos clásicos. Para una comida más completa, acompaña con una ensalada verde con vinagreta ligera o una tosta con queso de cabra y miel. Maridaje de bebidas: con vino blanco, un Chardonnay ligeramente con barrica o un Sauvignon Blanc joven funcionan bien por su acidez y notas frutales; si prefieres tinto, opta por un tinto ligero como un Pinot Noir. Cervezas tipo lager suave o una ale ligera también combinan. Para una versión sin alcohol, un té verde tostado o una limonada suave pueden equilibrar la riqueza de la crema. Detalles finales: añade sal y pimienta al gusto justo antes de servir y calienta los recipientes si vas a recibir invitados. Unas gotas de limón pueden despertar los sabores si la crema resulta demasiado grasa. Con estas ideas tu crema de champiñón no solo sabrá bien, sino que tendrá una presentación atractiva acorde al momento.

Información nutricional aproximada y conclusión

A continuación se ofrece una estimación nutricional aproximada por ración (1/4 de la receta descrita). Ten en cuenta que los valores varían según ingredientes y cantidades exactas: - Calorías: 220–320 kcal (dependiendo del uso de nata o alternativas vegetales). - Grasas: 15–22 g (saturadas 6–10 g si se usa nata y mantequilla; menos si se emplea aceite vegetal). - Hidratos de carbono: 10–18 g (incluye la harina si se usa y los azúcares naturales de la cebolla). - Proteínas: 5–8 g (los champiñones aportan proteína vegetal modesta). - Fibra: 2–4 g. - Sodio: variable según el caldo; los caldos comerciales suelen aumentar el sodio, por lo que conviene ajustar la sal al final. Para una versión más ligera reduce la nata o usa una alternativa vegetal baja en grasa; para mayor densidad calórica incrementa la nata o añade patata cocida y triturada. Beneficios de los champiñones: son bajos en calorías, aportan fibra, vitaminas del grupo B y minerales como selenio y potasio, además de compuestos con propiedades antioxidantes. Conclusión: la crema de champiñón es una receta accesible que ofrece un gran rendimiento culinario: ingredientes sencillos, técnicas básicas y múltiples variantes permiten adaptarla a gustos y restricciones dietéticas. Siguiendo los pasos descritos conseguirás una sopa cremosa, con textura suave y un perfil de sabor profundo y reconfortante. No olvides probar variantes y ajustar los condimentos a tu paladar; experimentar con hierbas frescas, champiñones mixtos o toques aromáticos como el aceite de trufa te permitirá personalizar la receta. Si te ha gustado esta guía, compártela con amigos y prueba a preparar la crema con distintos hongos para descubrir nuevas combinaciones. ¡Buen provecho!

Crema de Champiñón

Crema de Champiñón

Receta paso a paso de crema de champiñón: ingredientes, preparación, variantes veganas y consejos para un primer plato delicioso y cremoso.

Tiempo total

40

Porciones

4

Calorías

150 kcal

Ingredientes

  • 🧅 Media cebolla
  • 🧄 1 diente de ajo
  • 🥔 2 patatas medianas
  • 🍄 12 champiñones frescos
  • 🥣 1 litro de caldo de verduras casero o agua
  • 🫒 3 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
  • 🧂 Sal al gusto
  • 🌶️ Pimienta negra al gusto

Instrucciones

  1. 1. Pela y corta la cebolla en trozos pequeños y pica finamente el diente de ajo.
  2. 2. Lava bien los champiñones, reserva 3 enteros para decorar y corta el resto en láminas.
  3. 3. Pela las patatas y córtalas en dados medianos para que se cocinen rápido.
  4. 4. Calienta el aceite de oliva en una olla a fuego medio y sofríe la cebolla con el ajo hasta que estén transparentes y fragantes.
  5. 5. Añade los champiñones cortados y las patatas a la olla, sazona con sal y pimienta al gusto, y cocina todo junto durante unos minutos, removiendo para que se mezclen bien los sabores.
  6. 6. Incorpora el caldo de verduras o el agua, asegurándote de que cubra bien los ingredientes. Lleva a ebullición y luego reduce el fuego, dejando hervir a fuego lento durante unos 20 minutos o hasta que las patatas estén tiernas.
  7. 7. Mientras tanto, saltea los 3 champiñones enteros reservados en una sartén con un poquito de aceite hasta que estén dorados y crujientes. Reserva para decorar.
  8. 8. Cuando las patatas estén cocidas, retira la olla del fuego y tritura todo con una batidora hasta obtener una crema suave y homogénea.
  9. 9. Vuelve a poner la crema al fuego unos minutos para que tome temperatura y rectifica de sal y pimienta si es necesario.
  10. 10. Sirve la crema caliente en platos o cuencos y coloca por encima los champiñones salteados para decorar y dar textura.
  11. ¡Buen provecho!

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