Tarta de Cuajada Fácil y Cremosa

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08 noviembre 2025
3.8 (39)
Tarta de Cuajada Fácil y Cremosa
360
Tiempo total
8
Porciones
412 kcal
Calorías

Introducción: Qué es la tarta de cuajada y por qué resulta tan cremosa

La tarta de cuajada es un postre frío y delicado que destaca por su textura sedosa y su preparación rápida. Tradicionalmente, la cuajada se obtiene mediante el uso de cuajo o preparados espesantes a base de almidón y gelificantes aptos para repostería; en esta receta combinamos la sencillez con ingredientes accesibles para lograr una tarta cremosa sin complicaciones. Es ideal para quienes buscan un postre ligero que no requiera horno, perfecto para meses cálidos o para preparar con antelación en celebraciones y reuniones. La clave de la textura está en la proporción de leche, nata o crema y el agente espesante, así como en el enfriamiento adecuado para que se asiente sin perder suavidad. En este artículo encontrarás una guía detallada: lista de ingredientes, herramientas necesarias, pasos ilustrados para preparar la base y la crema de cuajada, tiempos de reposo y refrigeración, y consejos para personalizar la receta con sabores como limón, vainilla o yogur. También incluimos variaciones aptas para intolerantes a la lactosa y opciones veganas. Si tu objetivo es una tarta con corte limpio y una crema que se funda en el paladar, presta atención a las temperaturas al mezclar, al batido y al tiempo de reposo en nevera. Esta receta está pensada para 8-10 porciones estándar y se adapta bien a moldes de 20-24 cm. Al final verás sugerencias de presentación y conservación para mantener la textura óptima durante varios días. Sigue leyendo para aprender cada paso con claridad y confianza, y prepara una tarta de cuajada que impresione por su sencillez y cremosidad.

Ingredientes imprescindibles para una tarta de cuajada perfecta

Para lograr una tarta de cuajada fácil y cremosa, conviene elegir ingredientes de buena calidad que aporten sabor y textura. La receta básica incluye leche entera como base líquida, nata o crema para dar untuosidad, azúcar para ajustar el dulzor, y el preparado para cuajada o cuajo en polvo que actuará como espesante. Además, una base de galletas y mantequilla convierte la tarta en un postre con contraste entre la textura crujiente y la crema suave. Si buscas un matiz cítrico, la ralladura de limón o unas gotas de zumo aportan frescura; la vainilla es otra opción clásica para aromatizar sin restar cremosidad. Aquí tienes una lista orientativa de ingredientes para un molde de 20-22 cm (8-10 porciones): 600 ml de leche entera, 200 ml de nata para montar (mín. 30% MG) o crema fresca, 100-130 g de azúcar (ajustable al gusto), 1 sobre de cuajada en polvo (ej. 8-10 g) o la equivalencia de cuajo indicado por el fabricante, 200 g de galletas tipo María o digestivas para la base, 80-100 g de mantequilla derretida para unir la base, ralladura de 1 limón (opcional), 1 cucharadita de extracto de vainilla (opcional). Para versiones más ligeras, puedes sustituir parte de la nata por yogur griego natural, reduciendo ligeramente la grasa pero manteniendo buena textura. Para una versión sin lactosa, utiliza leche sin lactosa y nata vegetal estable para repostería; ajusta el espesor según el resultado. Tener medidas claras y preparar los ingredientes con antelación facilita el proceso y reduce errores: mida la leche y la nata, tamice la cuajada si es necesario y triture las galletas uniformemente antes de mezclarlas con la mantequilla. Estos pasos previos aseguran una base compacta y una crema homogénea, pilares para una tarta de cuajada realmente perfecta.

Herramientas y preparación previa: qué necesitas y cómo organizar el trabajo

Tener las herramientas correctas y una preparación previa organizada hace que la elaboración de la tarta de cuajada sea rápida y sin contratiempos. No se requieren aparatos profesionales: un molde desmoldable de 20-24 cm, un bol grande para mezclar la base, una picadora o bolsa para triturar galletas, una cacerola para calentar la mezcla de cuajada y una espátula para alisar son suficientes. Si vas a montar la nata, necesitarás una batidora eléctrica, pero para la versión más simple puedes integrar crema sin montar para mantener la textura. Antes de empezar, forra el molde con papel film si prefieres facilitar el desmoldado, o usa un aro ajustable para un acabado más profesional. Tritura las galletas hasta conseguir una textura fina y mezcla con la mantequilla derretida mientras está todavía tibia; esto permite que la base se compacte mejor al presionar en el molde. Presiona la mezcla contra la base y los bordes con el dorso de una cuchara o con el fondo de un vaso para obtener una capa uniforme. Refrigera la base mientras preparas la crema: 10-15 minutos en la nevera ayudan a que la mantequilla solidifique y la base se mantenga firme cuando viertas la mezcla caliente de cuajada. Para la crema, prepara la leche y la nata en una jarra, pesa el azúcar y ten la cuajada lista; si usas ralladura de limón o una vaina de vainilla, prepárala con antelación para integrarla cuando corresponda. Un termómetro de cocina es útil para controlar que la mezcla no hierva de forma violenta; la cuajada requiere un calentamiento controlado para activar su poder espesante sin quemar la leche. Mantener el orden —ingredientes medidos, herramientas limpias y el molde frío— agiliza el proceso y reduce el margen de error. Con estas sencillas medidas previas, tu tarta de cuajada tendrá una base bien asentada y una crema homogénea que se cuajará de forma uniforme.

Preparación de la base: galleta crujiente y compacta paso a paso

La base de galleta es el soporte perfecto para la crema de cuajada, aportando textura y contraste. Para hacerla, tritura 200 g de galletas tipo María o digestivas hasta obtener migas finas; puedes usar una picadora o meter las galletas en una bolsa y golpearlas con un rodillo. Mezcla las migas con 80-100 g de mantequilla derretida y 1-2 cucharadas de azúcar si prefieres más dulzor. La proporción entre galleta y mantequilla es importante: demasiada mantequilla dejará la base blanda, muy poca hará que se deshaga; ajusta en función del tipo de galleta. Extiende la mezcla de manera uniforme en el molde, presionando firmemente con el dorso de una cuchara o con el fondo de un vaso para compactarla. Prepara un borde ligeramente más alto si deseas una porción más definida al cortar. Refrigera la base al menos 10-15 minutos para que la mantequilla se solidifique antes de verter la crema, o ponla en el congelador 5 minutos para acelerar el proceso. Si buscas una base más sofisticada, añade una cucharadita de canela en polvo o una pizca de sal fina para realzar sabores. Otra alternativa es hornear la base 8-10 minutos a 170 ºC hasta que esté dorada; esto aporta mayor firmeza y un sabor tostado, aunque la receta original sin horno funciona perfectamente con la técnica de refrigeración. Al verter la crema caliente sobre la base, hazlo lentamente y con una cuchara para evitar que la base se mueva; el choque térmico puede ablandarla si la mantequilla no está totalmente firme. Después de verter la crema, alisa la superficie con una espátula y golpea suavemente el molde sobre la mesa para eliminar burbujas. Estos pasos sencillos garantizan una base crujiente, compacta y con la firmeza adecuada para mantener la textura cremosa de la cuajada en cada porción.

Preparación de la crema de cuajada: la técnica para una textura impecable

Preparación de la crema de cuajada: la técnica para una textura impecable

La crema de cuajada es el corazón de la tarta: su consistencia debe ser sedosa y homogénea. Comienza mezclando en frío el contenido del sobre de cuajada con una parte de la leche (aprox. 100 ml) en un recipiente hasta que no queden grumos; esto previene grumos al calentar. En una cacerola, mezcla el resto de la leche (500 ml) con la nata (200 ml), el azúcar (100-130 g según dulzor deseado) y la ralladura de limón o la vaina de vainilla si las usas. Calienta a fuego medio-bajo removiendo continuamente. Antes de que la mezcla llegue a hervir, incorpora la leche con la cuajada disuelta y sigue removiendo con una espátula o varillas para integrar todo de forma uniforme. Es crucial no dejar que hierva con fuerza; un hervor suave es suficiente para activar la cuajada. En cuanto la mezcla espese ligeramente y adquiera cuerpo, retira del fuego y sigue removiendo unos segundos más para homogeneizar la textura. Si la receta incluye yogur o queso crema para mayor cremosidad, añade ahora una cantidad moderada (100-150 g) y mezcla hasta obtener una crema uniforme. Para evitar que se formen grumos o costra en la superficie, puedes pasar la mezcla por un colador fino antes de verter sobre la base. Vierte la crema templada sobre la base de galleta refrigerada con movimientos suaves, evitando impactos que descompongan la base. Deja enfriar a temperatura ambiente unos 20-30 minutos y luego refrigera al menos 4 horas, aunque lo ideal es dejarla 6-8 horas o toda la noche para que la cuajada alcance firmeza y complemente la textura cremosa. Durante el enfriamiento, la cuajada terminará de asentarse y desarrollará su textura característica: lisa, sin burbujas y con un corte limpio. Respetar tiempos y temperaturas en este paso es determinante para una tarta de cuajada realmente cremosa y profesional.

Montaje, refrigeración y tiempos clave para un resultado perfecto

El montaje y los tiempos de refrigeración son esenciales para conseguir la textura adecuada en una tarta de cuajada. Tras verter la crema templada sobre la base de galleta ya fría, alisa la superficie con una espátula ancha para evitar que queden marcas o burbujas. Evita golpecitos bruscos que puedan desplazar la base; en su lugar, da suaves golpecitos laterales al molde para asentar la crema y eliminar pequeñas burbujas. Deja enfriar a temperatura ambiente durante 20-30 minutos antes de llevar al frigorífico; este paso evita el choque térmico que podría provocar condensación o exudar líquido. Una vez en la nevera, el tiempo mínimo de cuajado recomendado es de 4 horas, pero para una textura más firme y un corte perfecto es preferible 6-8 horas o dejarla toda la noche. Si la preparación es para una celebración, es buena idea elaborarla el día anterior para que alcance el punto óptimo. Cuando desees desmoldarla, pasa una espátula fina por el borde y suelta el aro con cuidado; si utilizaste papel film, simplemente tira de él para separar la tarta. Para cortes perfectos, utiliza un cuchillo de hoja lisa y limpia el cuchillo entre cortes con un paño húmedo caliente; esto evita que la crema se adhiera y garantiza porciones con bordes limpios. Si vas a decorar, hazlo justo antes de servir: frutos rojos frescos, ralladura de limón, salsa de frutas o un ligero glaseado complementan muy bien la suavidad de la cuajada. Ten en cuenta que la tarta debe mantenerse refrigerada hasta el momento de consumirla y se recomienda sacarla de la nevera 10-15 minutos antes de servir para que los sabores se liberen y la textura sea más cremosa al paladar.

Presentación final y servir: ideas para decorar la tarta de cuajada

Presentación final y servir: ideas para decorar la tarta de cuajada

La presentación puede elevar una tarta sencilla a un postre memorable. Por su textura y color claro, la tarta de cuajada admite decoraciones frescas y sencillas que no enmascaren su delicadeza. Una opción clásica es espolvorear ralladura de limón por encima y añadir unas hojas de menta para un contraste visual y aromático. Los frutos rojos —fresas, frambuesas o arándanos— aportan acidez y color; colócalos de forma radial o amontonados en el centro para un efecto elegante. Otra idea es preparar una salsa ligera de frutos (por ejemplo, coulis de frambuesa o de mango) y rociar unas cucharadas en superficie o servir aparte en jarrita para que cada comensal añada al gusto. Si prefieres un toque crujiente, espolvorea almendra laminada tostada o unas migas de galleta por encima justo antes de servir; así mantendrán su textura. Para celebraciones, un espejo brillante de gelatina de limón sobre la cuajada crea un acabado profesional: prepara una gelatina suave y viértela con cuidado para cubrir la crema, dejándola cuajar brevemente. En cuanto al emplatado, sirve porciones con un cuchillo caliente y limpio para lograr cortes perfectos. Acompaña con una cucharadita de crema batida o una bola pequeña de helado de vainilla para un maridaje clásico. Si quieres presentar porciones individuales, utiliza moldes pequeños o copas donde la base y la crema se aprecien en capas; decora con una pequeña frambuesa en la punta y hojas de menta. La tarta de cuajada combina especialmente bien con cafés y tés suaves, así como con vinos dulces ligeros si se desea un maridaje alcohólico. Con estas ideas de presentación, conseguirás un postre atractivo y equilibrado que realza la textura cremosa de la cuajada.

Consejos, variaciones y soluciones a problemas comunes

Preparar una tarta de cuajada puede parecer sencillo, pero hay detalles que marcan la diferencia entre un buen resultado y uno excelente. Si la crema no cuaja, puede deberse a un sobre de cuajada inadecuado o a que la mezcla no alcanzó la temperatura necesaria; revisa las instrucciones del fabricante y asegúrate de calentar la mezcla hasta el punto indicado sin hervir excesivamente. Si la cuajada queda grumosa, pasa la mezcla caliente por un colador fino antes de verterla sobre la base y remueve constantemente durante el calentado para homogeneizar. Para una versión más ligera, sustituye parte de la nata por yogur natural cremoso; la textura será algo distinta pero igualmente agradable. Si buscas una alternativa sin horno y sin lácteos, utiliza leche vegetal estable (soja para mejor unión) y nata vegetal para cocinar; además, emplea un espesante apto para veganos como agar-agar en proporciones ajustadas (ten en cuenta que el agar-agar gelifica más firmemente y necesita hervor para activarse). Para personalizar sabores, prueba añadir cacao en polvo a la base o un toque de licor (Cointreau o licor de naranja) en la crema para postres adultos. Si la base se humedece en exceso, reduce ligeramente la cantidad de mantequilla o aumenta el tiempo de refrigeración antes de verter la crema. En caso de transporte a una celebración, congela la tarta 30-40 minutos antes de trasladarla para evitar movimientos y manténla en una caja rígida. Respecto a la conservación, guarda la tarta bien tapada en la nevera hasta 3-4 días; fuera de la nevera su estabilidad disminuye rápidamente. Por último, experimenta con presentaciones individuales en vasos o tarritos: son prácticas para servir y permiten controlar raciones. Con estos consejos y variaciones podrás adaptar la receta a diferentes gustos y necesidades, solucionando problemas comunes y logrando siempre una tarta de cuajada cremosa y sabrosa.

Tarta de Cuajada Fácil y Cremosa

Tarta de Cuajada Fácil y Cremosa

Receta paso a paso de tarta de cuajada fácil y cremosa: ingredientes, preparación y consejos para lograr una textura perfecta y sin horno.

Tiempo total

360

Porciones

8

Calorías

412 kcal

Ingredientes

  • 1 litro de leche entera 🥛
  • 2 sobres de cuajada en polvo 🧂
  • 200 g de galletas tipo María 🍪
  • 100 g de mantequilla derretida 🧈
  • 200 ml de nata para montar 🌿
  • 150 g de azúcar blanco 🍬
  • 1 cucharadita de esencia de vainilla (opcional) 🌼
  • Caramelo líquido, miel o mermelada para decorar 🍯

Instrucciones

  1. 1. Tritura las galletas María hasta obtener un polvo fino.
  2. 2. Mezcla las galletas trituradas con la mantequilla derretida hasta formar una masa homogénea.
  3. 3. Cubre el fondo de un molde desmontable con esta mezcla de galletas y presiona firmemente para formar la base.
  4. 4. Refrigera la base durante al menos 30 minutos para que se endurezca y quede compacta.
  5. 5. Calienta 750 ml de leche junto con la nata para montar y el azúcar en una cacerola a fuego medio, removiendo para disolver el azúcar.
  6. 6. En un bol aparte, disuelve los sobres de cuajada en los 250 ml restantes de leche fría, mezclando bien para evitar grumos.
  7. 7. Cuando la mezcla de leche caliente esté casi a punto de hervir, añade la cuajada disuelta y la esencia de vainilla si se usa.
  8. 8. Remueve constantemente mientras llevas la mezcla a primer hervor, asegurándote de que se espese.
  9. 9. Vierte la mezcla caliente sobre la base de galletas preparada y deja templar a temperatura ambiente.
  10. 10. Una vez templada, cubre la tarta con film transparente y refrigera al menos 4 horas o de un día para otro para que cuaje completamente.
  11. 11. Desmolda con cuidado y decora la superficie con caramelo líquido, miel o mermelada al gusto antes de servir.

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